Emetofobia: Miedo a los vómitos

emetofobia

La emetofobia es un tipo de trastorno de ansiedad que supone un miedo profundo a todo lo relacionado con el vómito. Ahora, explicamos sus propiedades y cómo superarla.

Vomitar resulta una vivencia repugnante para la mayor parte de la gente. Además, este acto tiende a estar asociado a otros dolores. Por otro lado, es una oposición que varios toleramos. Pero hay personas que experimentan un temor radical a todo lo relacionado con el vómito. En estas situaciones nos encontramos frente una emetofobia.

La emetofobia es una fobia detalla que supone un miedo profundo a vomitar, ver vómitos, ver a otra gente vomitar o sentirse enfermo. Como todas las fobias, frecuenta empeorar con el pasar de los años.

De a poco, la persona comienza a evadir sitios y cosas que asocia con los vómitos. Así, cuanto más las impide, más grande se regresa su miedo. Hasta que el temor acaba dominando su historia y estropeando distintas esferas de la misma.

miedo a los vomitos

El miedo a vomitar es increíblemente habitual tanto en jóvenes como en mayores. Puede realizarse luego de una vivencia traumática de vómitos o sin una causa clara.

💡 Tabla de Contenido
  1. Signos y indicios relacionados con la emetofobia
  2. ¿Por qué se produce la emetofobia?
  3. Diagnóstico y configuraciones de tratamiento
    1. Terapia de exposición
    2. Terapia cognitivo-conductual (TCC)
    3. Tratamiento farmacológico
  4. Estilo de vida y sugerencias para la emetofobia

Signos y indicios relacionados con la emetofobia

Ya que la emetofobia está dentro de la ordenación de las fobias particulares, su cuadro clínico se muestra de manera semejante al resto. Así mismo, frente el estímulo inquietante, la persona frecuenta presenciar lo siguiente:

  • Elevada ansiedad.
  • Taquicardia
  • Aumento de la continuidad respiratoria.
  • Sensación de ahogo, asfixia o falta de aire.
  • Incremento de la sudoración.
  • Vértigos y sensación de mareo.
  • Pérdida del conocimiento o desmayos.
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Los dolores estomacales y las náuseas provocadas por la angustia de vomitar incrementan el miedo a sentirse enfermo, lo que crea más ansiedad. Complementariamente, en la emetofobia se muestran los próximos signos:

  • Esfuerzo importante para evadir estar en ocasiones en las que la persona u otro logren vomitar.
  • Eliminar los comestibles que asocia con los vómitos
  • Comer despacio, comer muy poco o comer solo en el hogar.
  • Oler o comprobar la comida con continuidad para asegurarse de que no se haya echado a perder
  • No tocar superficies que logren tener gérmenes que causen patologías, como pomos de puertas, asientos o descargas de inodoros, pasamanos o PCs públicas.
  • Lavar las manos, los platos, los comestibles y los utensilios de cocina en exceso.
  • Evitar beber alcohol o tomar medicamentos que logren provocar náuseas.
  • Evitar viajes, academias, fiestas, transporte público o algún espacio abarrotado.

La evitacion de ocasiones asociadas al vomito es recurrente en la gente con emetofobia.

¿Por qué se produce la emetofobia?

Como comentamos, la emetofobia puede desencadenarse luego de una vivencia traumática con el vómito. Sin embargo, además puede realizarse sin una causa clara, lo que transporta a creer que la genética y su ámbito tienen la posibilidad de llevar a cabo un papel en la etiopatogenia. Entre otras cosas, tener antecedentes familiares de fobias particulares.

Además frecuenta empezar en la niñez. Algunos mayores que han vivido con emetofobia a lo largo de décadas tienen la posibilidad de no acordarse el primer acontecimiento desencadenante.

Diagnóstico y configuraciones de tratamiento

La emetofobia frecuenta diagnosticarse cuando la angustia deteriora de manera significativa la vida en el lugar de vida, la escuela, el trabajo o las relaciones entre personas. Otros criterios para un diagnóstico tienen dentro lo siguiente:

  • Una respuesta importante de miedo y ansiedad que sucede instantáneamente luego de ver o suponer en el vómito.
  • Evitación activa de ocasiones que podrían involucrar vómitos.
  • Síntomas que duran por lo menos 6 meses.
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Varios de los primordiales indicios de la emetofobia comprometen hábitos obsesivos-compulsivos, por lo cual podría presentarse primero como un trastorno obsesivo compulsivo. Por su lado, además puede parecerse a la agorafobia.

El miedo a los vómitos puede volverse tan profundo que imposibilita salir de casa. Pero si su exclusiva razón para evadir los sitios públicos es el miedo al vómito, posiblemente se diagnostique emetofobia y no agorafobia.

Terapia de exposición

Esta terapia psicológica se considera como uno de los tratamientos más efectivos para fobias particulares. En ella, el terapeuta muestra lentamente al tolerante al estímulo inquietante.

Para la situacion de la emetofobia, esto podría implicar comer un alimento nuevo en un lugar de comidas o girar hasta que comience a sentir algo de náuseas. Mientras pruebe estas cosas, además se le van a dar al tolerante técnicas para asistirlo a sobrellevar los sentimientos de ansiedad y miedo.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

La TCC es un régimen que le asiste para estudiar a detectar y retar los pensamientos negativos que causan angustia. En la situación de las fobias particulares, además se tiene dentro la exposición.

Mientras el tolerante se exponga gradualmente al estímulo inquietante, el terapeuta abordará la ansiedad y la angustia que el otro experimenta al suponer en los vómitos. De esta forma se aprenderán maneras de sobrellevarlo.

Tratamiento farmacológico

Más allá de que los medicamentos no tienen la posibilidad de tratar de forma exclusiva una fobia específica o lograr que esta desaparezca, es verdad que algunos medicamentos asisten a achicar los indicios de ansiedad y pánico.

Diferentes terapias psicológicas tienen la posibilidad de dar al abordaje de la emetofobia. No se desecha la utilización de medicamentos.

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Estilo de vida y sugerencias para la emetofobia

Una aceptable forma de evadir que los trastornos de ansiedad se prolonguen es realizar técnicas de tranquilidad que permitan bajar los escenarios de excitación del sistema nervioso. Por su lado, en la situación de los jóvenes, es considerable que los padres no subestimen el miedo de sus hijos frente el vómito. De la misma manera que todas las fobias, esta empieza como algo reducido y crece de a poco.

Si se siente que el pequeño está experimentando un miedo que perjudica de manera significativa su buen desempeño, lo mejor es ayudar con un experto.

Las personas, comúnmente experimentan las fobias de diferentes formas. Entre otras cosas, es viable que alguien se preocupe más por vomitar, en tanto que otros se angustien más por ver a otros llevarlo a cabo. Se cual sea la situación, lo mejor es buscar asistencia técnica.

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