Belonefobia: Miedo a las agujas

Belonefobia

La belonefobia es el miedo patológico a las agujas, a los alfileres y a cualquier objeto afilado o puntiagudo.

También conocido como icromofobia, este trastorno es bastante común. La exposición al estímulo fóbico despierta malestar, ansiedad o una fuerte aversión, hasta el punto de provocar pánico, desmayos, mareos, náuseas y escalofríos; en el belonefóbico, estos sentimientos se acentúan si el uso del objeto punzante se relaciona con la posibilidad de una lesión o pérdida de sangre. Por esta razón, la belonefobia se asocia a menudo con la hemofobia, es decir, el miedo a la sangre. El sujeto belonefóbico suele sentir miedo al ver cosas ordinarias, cotidianas y aparentemente inofensivas, como alfileres y cuchillos.

Tabla de Contenido

    ¿Qué es la Belonefobia? Definición

    La belonefobia es un miedo morboso a las agujas, jeringuillas, objetos punzantes y alfileres.

    Este trastorno fóbico puede ser más o menos controlado, pero, en algunos casos, es responsable de episodios de ansiedad. Quienes lo padecen y no pueden controlar su miedo a las agujas pueden experimentar un gran malestar al ver a alguien usando un cuchillo o en el caso de tener que someterse a un análisis de sangre trivial.

    Si no se maneja adecuadamente desde el punto de vista terapéutico, la belonefobia puede dar lugar a ataques de pánico en toda regla, con sudores fríos, taquicardia, dificultad para respirar y náuseas.

    Sinónimos

    La belonefobia también se conoce como:

    • Aicromofobia: o aicromofobia, es el miedo específico hacia las agujas;
    • Tripofobia: identifica principalmente el miedo a las inyecciones, los pinchazos y las jeringuillas;

    Con respecto al estímulo fóbico específico, los términos utilizados alternativamente son:

    • Enetofobia: miedo a los alfileres;
    • Vacunofobia: miedo mórbido a las vacunas.

    Belonefobia: ¿Cuáles son los estímulos fóbicos?

    Las personas con belonefobia se sienten intimidadas o no pueden tolerar la visión de objetos afilados y/o puntiagudos, entre otros:

    • Agujas;
    • Jeringas;
    • Cuchillos;
    • Pedazos de vidrio;
    • Sierras de mano.

    Las personas con belonefobia temen las inyecciones y pueden experimentar cierta dificultad para acudir al dentista o al médico.

    Incluso situaciones que no suponen una amenaza potencial son capaces de evocar ansiedad, como por ejemplo:

    • La idea de tener que someterse a un análisis de sangre;
    • Ver a alguien en la cocina manipulando un cuchillo para preparar un plato.

    La belonefobia también puede desencadenarse simplemente por ver una película en la televisión o en el cine. Algunas personas ni siquiera toleran las grapas de la grapadora de la oficina, el olor a antiséptico asociado a las salas de los hospitales o la visión de las batas blancas.

    Causas y factores de riesgo de la belonefobia

    La belonefobia es un miedo intenso o morboso a las agujas, los alfileres, las jeringuillas u otros objetos afilados y puntiagudos.

    Al igual que otras fobias, las causas no siempre son fáciles de identificar. En cierto sentido, la belonefobia puede interpretarse como una reacción a una situación desagradable, de emergencia y/o peligrosa, a pesar de que el estímulo sea inofensivo. Para el belonefóbico, éstas pueden tener caracteres similares a las amenazas realmente dañinas: los objetos afilados pueden asociarse con la idea de hacerse daño o sangrar.

    ¿Sabías que el miedo a las agujas es uno de los temores más comunes y conocidos entre los médicos, los profesionales de la salud y los dentistas?

    Teoría asociativa

    El origen de la belonefobia puede atribuirse a experiencias traumáticas, vividas o relatadas por otras personas.

    Por ejemplo:

    • Durante la infancia, el belonefóbico fue testigo de actos exagerados de rechazo por parte de un familiar o amigo durante un pinchazo o la administración de una vacuna;
    • Un procedimiento médico resultó ser extremadamente doloroso (teoría de la hiperalgesia).

    En cualquier caso, como resultado, el paciente belonefóbico asocia una fuerte negatividad a todas las intervenciones y maniobras que impliquen agujas o jeringas.

    Según algunos investigadores, además, existe una predisposición genética: a menudo, el miedo a las agujas se repite con episodios similares en miembros de una misma familia.

    Teoría de la evolución

    La belonefobia podría tener una base biológica en la herencia, lo que apoyaría una explicación evolutiva: los patrones visuales que desencadenan los síntomas del miedo a las agujas son similares a los que evocan las heridas por armas de fuego e instrumentos contundentes. En la práctica, en el pasado, las posibilidades de supervivencia eran mayores si se evitaban meticulosamente diversos tipos de traumatismos que implicaban laceraciones y pérdidas masivas de sangre.

    Posteriormente, se ha sostenido una correlación entre el miedo a las agujas y el síndrome vasovagal.

    Otras hipótesis sobre el origen del miedo a las agujas

    • Hiperalgesia: La belonefobia puede estar relacionada con una hipersensibilidad al dolor. Para las personas predispuestas a la hiperalgesia, el dolor de una inyección es insoportable y no pueden entender cómo alguien puede tolerar procedimientos que impliquen agujas u otros objetos punzantes;
    • Teoría de la represión: la belonefobia podría ser el resultado de una educación represiva o de una mala gestión de los procedimientos que implican agujas, inyecciones, objetos o instrumentos afilados, con una contención física o emocional forzada.

    Miedo a las agujas: ¿Qué tan común es?

    La belonefobia se presenta como una forma de miedo incondicional que es todo menos rara: se calcula que un 10% de la población mundial la padece.

    Significado de los síntomas somáticos en la belonefobia

    Los síntomas físicos que se producen en el miedo a las agujas, así como en otras fobias, señalan la aparición de una respuesta anormal a nivel emocional: el cuerpo está respondiendo al estímulo fóbico con una expresión extrema de la reacción fisiológica de "lucha o huida".

    En otras palabras, la mente interpreta el objeto afilado o puntiagudo como una amenaza o peligro potencial, y entonces prepara automáticamente el cuerpo para luchar por la supervivencia. Esta respuesta emocional excesiva es uno de los signos más claros de que una persona está en las garras de un trastorno fóbico.

    Síntomas y consecuencias de la Belonefobia: ¿Qué síntomas presenta?

    Los síntomas y la gravedad varían de una persona a otra, pero, en general, la belonefobia se manifiesta como malestar, repulsión o sensación de angustia hacia los objetos e instrumentos punzantes, como agujas, jeringuillas, cuchillos y alfileres. Este trastorno puede generar ansiedad y, en casos extremos, ataques de pánico.

    En los individuos con belonefobia, la visión de objetos afilados también puede provocar reacciones fisiológicas, como:

    • Escalofríos y piel de gallina;
    • Sudor frío;
    • Palpitaciones;
    • Hormigueo y picor;
    • Distorsiones o ilusiones ópticas;
    • Náuseas y/o vómitos;
    • Sensación de desmayo o mareo;
    • Dificultad para respirar;
    • Boca seca;
    • Temblores;
    • Llorando;
    • Confusión.

    En los casos graves, estos síntomas se desencadenan incluso al pensar en las imágenes que desencadenan el miedo a las agujas. En algunos pacientes, pues, la belonefobia está relacionada con trastornos de ansiedad y otras fobias específicas, como la hemofobia (miedo a la sangre), la algofobia (miedo al dolor) y la iatrofobia (miedo irracional a los médicos).

    Posibles consecuencias del miedo a las agujas

    La belonefobia puede correlacionarse con la evitación de las pruebas diagnósticas y el tratamiento médico.

    Por ejemplo, a los enfermos les puede resultar difícil:

    • Ir al médico;
    • Someterse a análisis de sangre rutinarios;
    • Respetar los protocolos de tratamiento prescritos en caso de enfermedad, que hacen uso de medicamentos inyectables.

    La belonefobia puede exponer al paciente a problemas muy graves: basta pensar, por ejemplo, en las vacunas o en una persona con diabetes que se salta los controles de glucosa o las inyecciones de insulina.

    ¿Sabías que la belonefobia suele ser un obstáculo para las personas que quieren hacerse un piercing?

    Diagnóstico ¿cómo se diagnostica?

    El miedo a las agujas es un trastorno psiquiátrico oficialmente reconocido y, como tal, aparece en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría, como una fobia específica.

    En cualquier caso, el miedo a las agujas puede ser un trastorno muy incapacitante, ya que puede afectar a múltiples actividades y contextos. Por esta razón, si los síntomas limitan de forma significativa la vida diaria normal y han estado presentes durante más de seis meses, es aconsejable buscar atención médica.

    Aunque todavía no se han establecido los criterios para un diagnóstico clínico, la evaluación de la persona que sufre belonefobia es esencial para:

    • Comprender las razones subyacentes del malestar y la ansiedad;
    • Identificar el significado del miedo a las agujas;
    • Cuantificar su alcance e impacto en la vida cotidiana.

    Tratamiento y remedios para superar la belonofobia

    La belonefobia puede abordarse con diferentes opciones terapéuticas (psicoterapia, técnicas de relajación, medicamentos, etc.), incluso combinadas entre sí.

    Estas intervenciones tienen como objetivo inducir al paciente a racionalizar su fobia, tratando de centrarse en la posibilidad de reaccionar ante los pensamientos ansiógenos y de hacer frente a las creencias negativas asociadas al miedo a las agujas.

    Terapia de exposición y desensibilización

    Un enfoque que ha resultado eficaz en el tratamiento de la belonefobia es la presentación de los estímulos fóbicos al paciente en condiciones controladas hasta que se logre la desensibilización sistémica. La terapia consiste en la exposición gradual y repetida a lo largo del tiempo a figuras, objetos e instrumentos afilados o puntiagudos para abordar las ideas negativas asociadas al miedo a las agujas.

    Psicoterapia cognitivo-conductual

    La desensibilización puede practicarse en combinación con técnicas cognitivas y conductuales para modificar el círculo vicioso de la belonefobia y trabajar el significado de las agujas u otros objetos punzantes para el paciente.

    De este modo, el sujeto belonefóbico se expone a las situaciones temidas, con la posibilidad de aprender técnicas de autocontrol emocional, que le permitan reducir su miedo.

    Técnicas de relajación

    Para tratar la belonefobia con eficacia, se puede practicar la psicoterapia cognitivo-conductual junto con técnicas de relajación, como el entrenamiento autógeno, los ejercicios de respiración y el yoga. Estos tratamientos pueden ayudar a controlar la ansiedad relacionada con el miedo a las agujas.

    Medicamentos

    El psiquiatra prescribe un tratamiento farmacológico en los casos más graves de belonefobia, especialmente para controlar los síntomas de las afecciones asociadas al trastorno fóbico, como la depresión y la ansiedad.

    Los medicamentos que suelen estar indicados son las benzodiacepinas, los betabloqueantes, los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO).

    Algunos consejos

    Se aconseja a las personas con belonefobia que compartan su miedo con los médicos y las enfermeras antes de someterse a una extracción de sangre o a una inyección. Como el miedo a las agujas es conocido por los profesionales de la salud, puedes hacerles preguntas para intentar tranquilizarte y reducir el estrés durante el procedimiento en cuestión.

    Las medidas aplicadas para la distracción del estímulo fóbico pueden ser variadas e incluyen intercambiar una pequeña charla, ver un vídeo en el smartphone, escuchar música con un reproductor de mp3, aplicar frío y vibración, etc.

    Otros consejos útiles para quienes tienen que someterse a una extracción de sangre o a una inyección pueden ser:

    • Intente apartar la mirada del estímulo fóbico si le causa malestar;
    • Respira lenta y profundamente;
    • Haz que te acompañe un familiar o un amigo.

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